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Ficha técnica
Título original: Dharmapada
Autor: Anónimo
País: India
Idioma: Pali
Traductor:  
Fecha edición original: V a. C.
Fecha traducción: 2011
ISBN 13:  978-84-9742-265-9
Núm. Páginas: 256
Editorial: Debolsillo
Género: No ficción |  Filosofía
Sinopsis: El Dhammapada, considerado por los expertos el texto cumbre del canon budista, consta de 423 versos en lengua pali, clasificados en veintiséis capítulos. Con cerca de dos mil trescientos años de antigüedad, ocupa un lugar preeminente en la vida religiosa de los budistas, pero también en el ámbito de la ética universal: es uno de los primeros alegatos de la senda de la no-violencia, un libro cautivador que nos enseña que la enemistad no se vence con la aversión, sino con la bondad.

Reseña
VIII, 102. Más vale un solo verso que hable del dharma que al ser escuchado apacigua, que cien versos de palabras vacuas que uno diga.
I, 13. Como la lluvia atraviesa una casa mal techada, así la pasión penetra en una mente indisciplinada.
III, 42. Cualquier cosa que un enemigo pueda hacerle a su enemigo, o un rival a su rival, algo peor aún que eso puede hacer una mente mal dirigida.
IV, 50. Considere uno, no lo malo de los otros ni lo que los otros han hecho o no ha hecho, sino lo que uno mismo (attan) hace o no hace. 
IX, 119. Aun el malo posee la felicidad, mientras no madura su falta; pero cuando madura, entonces el malo se da con la desdicha.
X, 137. Aquel que con violencia hace daño a otras personas buenas y pacíficas, muy pronto se ve precipitado a alguno de estos diez males:
X, 138. terribles sufrimientos, maltratos, rotura de algún miembro o una grave enfermedad o trastorno de la mente; 
X, 139. dificultades con el rey o alguna infame calumnia, la pérdida de sus parientes o la destrucción de sus riquezas;
X, 140. o también el fuego ardiente quema su casa. Después de su muerte el necio (du-ppañña) cae en algún mundo de sufrimiento. 
XV, 201. Venciendo origina uno odios; vencido vive uno apenado; despreocupándose de victorias y derrotas, vive uno sereno y feliz.
XVII, 222. Aquel que refrena la ira que en él brota, como se refrena un coche que se descontrola, a ése sí lo llamo yo cochero; los otros sólo sostienen la riendas. 
XIX, 270. No es persona noble si hace daño a otros seres vivos; por abstenerse de violencia para con todos los seres es llamado noble.
XXI, 305. Complázcase en la extinción de los deseos sentado a solas, durmiendo solo, yendo solo de un lugar a otro, infatigable, y conquistándose, solo, a sí mismo. 
Valoración